¿Qué es mindfulness?

Mindfulness para Emprendedores y Directivos

¿Qué es el mindfulness? Se trata de una técnica de entrenamiento mental dedicado a potenciar la atención. El Mindfulness se ha convertido en una gran técnica y herramienta en muchas empresas, para mejorar la calidad de vida tanto en el ambiente laboral de su personal. Google, Twitter, la NASA entre otras incorporan programas de mindfulness dentro de sus planes de formación y desarrollo.

No se trata de trabajar con más atención a las cosas, su concepto va más allá. Se trata de poner foco en el presente, el aquí y ahora, con una actitud de apertura y aceptación y evitando en todo momento realizar juicios de valor. Esto implica evitar la dispersión, concentrando la energía en los objetivos o metas marcadas y utilizar todo el potencial creativo del que disponemos. Los beneficios del mindfulness son muy variados y no solo nos ayuda a manejar el estrés de manera efectiva, sino también nos convierte en colaboradores de alto rendimiento.

Principales beneficios del mindfulness

  • Claridad mental para tomar mejores decisiones.
  • Serenidad y mejor gestión del estrés.
  • Focalización y concentración.
  • Aumento de la creatividad y la capacidad de innovación.
  • Potenciación de los líderes natos.
  • Aumento de la receptividad para detectar oportunidades en las tareas diarias o en los negocios.

El mindfulness no deja de ser una técnica y como tal, necesita de entrenamiento, disciplina y organización. Un vez incorporada en el día a día se verán los resultados

Claves del mindfulness

1. Aprende a gestionar las tareas:

En nuestro artículo “Los Ladrones del Tiempo” encontrarás algunos consejos sobre cómo optimizar las tareas y ganar tiempo. A continuación te presentamos dos ejercicios útiles:

  • Crea un diagrama con 24 divisiones. Una por cada hora del día. Utiliza varios colores para las diferentes actividades que realiza ¿Tienes la sensación de que las horas del día no son suficientes?
    Apunta en cada hora las tareas que realizas en un día normal, tanto las laborales como las de tu vida privada, desde que te despiertas hasta que te vas a dormir.
  • Califica cada actividad de uno a cinco (de menos a más importante). Eres el juez de tus prioridades, utiliza la escala que más te guste: productividad, felicidad, rendimiento económico, etc. Lo importante es que establezcas prioridades.
  • Ahora haz una segunda calificación, utiliza de uno a tres “+” para anotar el bienestar que te aporta y de uno a tres “-“ para la energía que te consume realizar la tarea.
    Toca analizar el resultado. Toma tu tiempo y observa con atención tus anotaciones. El objetivo de este ejercicio es conseguir que puedas gestionar tu tiempo buscando un equilibrio entre prioridades, esfuerzo y resultados. No compartas tus conclusiones, son personales. Así pues, encontrarás cuatro grupos de tareas:
    1. Tareas que son importantes, aportan bienestar y requieren poco esfuerzo.
    2. Tareas que son importantes, aportan bienestar y requieren mucho esfuerzo.
    3. Tareas que no son importantes, no aportan bienestar y requieren poco esfuerzo.
    4. Tareas que no son importantes, no aportan bienestar y requieren mucho esfuerzo.
  • Puedes encontrar por ejemplo que quizá dedicas muy poco tiempo a conversar con tus colaboradores y puede ser una tarea que aporte mucha información. O que dediques demasiado tiempo al coffee break porque te hace sentir bien pero afecta al resto de tareas. Recuerda, se trata de encontrar un balance, no de eliminar tareas.

2. No reacciones, responde:

¿Qué diferencia hay entre la reacción y la respuesta? La reacción es una respuesta automática ante una situación o estímulo. Normalmente sigue un patrón que hemos ido asumiendo con experiencias anteriores y las hemos interiorizado de manera más o menos consciente.

La respuesta requiere un ejercicio de conciencia. Primero ser consciente de la reacción que tendríamos frente a la situación, contenerla y trabajar sobre ella. La respuesta genera un mecanismo de análisis, pensamiento, planificación y acción. Esto te ayudará a hacer frente a situaciones donde la reacción tiende a ser negativa y te conduce a un estado de angustia o infelicidad. Veamos con un ejemplo:

Abres el ordenador por la mañana y te encuentras con un e-mail de tu jefe solicitando un informe que tu consideras innecesario, engorroso y que además no estaba en tus planes.

Reacción
Me enfado con mi jefe por darme tareas irrelevantes que rompen mi rutina. Tardo dos horas en gestionar mi enfado y realizo la tarea a disgusto.
Total de horas invertidas: 4

Respuesta
Realizo el ejercicio mental:

  • “Es mi jefe y me está pidiendo un documento que aunque personalmente creo que es innecesario, para él es importante. Tiene todo el derecho como jefe de solicitarlo y yo la obligación de hacerlo”.
  • Aviso a mi jefe que este informe me llevará 2 horas y que para tenerlo tendré que dejar de hacer las tareas que tenía programadas.
  • Preparo el informe y añado las conclusiones pertinentes.
    Total de horas invertidas: 2

3. Aceptación:

La aceptación es la clave para una buena práctica del mindfulness. Lo que ha ocurrido no se puede cambiar y se debe aceptar. Deja de lamentarte por lo que debiste hacer o de enfadarte por lo que la otra persona debió hacer. No hay vuelta a atrás, solo soluciones y respuestas. El tiempo que perdemos con el enfado y gestionando nuestra ira o frustración, nos genera un estrés innecesario y nos desvía del resto de tareas que debemos realizar.

4. Escucha activa:

Luego de la aceptación, es el segundo pilar del Mindfulness. La escucha activa tiene muchos efectos positivos. Se trata de atender a la persona que te está hablando, ponerse en su piel y apartar todo lo que estás haciendo en ese momento. La escucha activa tiene grandes beneficios:

  • Disminuye el diálogo interno: No buscarás las respuestas en tu interior. Escucha las propuestas de los demás. Siempre tienen algo interesante que decir.
  • Fomenta el trabajo en equipo: Los colaboradores se sienten escuchados y valorados.
  • Reduce el nivel de estrés: Escuchar a los demás genera empatía y un ambiente positivo.

5. Delega:

Los especialistas en Mindfulness se refieren a evitar roles invasivos. Te ha pasado que has solicitado la gestión de una tarea a un colaborador y estás pensando constantemente: “espero que lo haya hecho bien”, “quizá no sabe cómo solucionar esto”, “debería llamarle para saber si ha podido hacerlo”. Ten en cuenta que:

  • Si has confiado en esa persona para realizar la tarea, confía al 100%.
  • Si no te ha llamado es porque no necesita tu ayuda.
  • Si se ha equivocado, lo peor que puede pasar es eso, que se equivoque.
  • A no ser que hayas confiado el botón rojo de la empresa, todo lo demás se puede solucionar.

6. Toma consciencia del presente:

Es sin duda uno de los ejercicios más valorados en el mindfulness. Se trata simplemente de aislar el momento que se está viviendo en el presente del resto de acontecimientos del día, los futuros y los pasados. Esto ser puede lograr gracias a un ejercicio mental pero también con la ayuda de un fácil ejercicio físico que consiste en ralentizar la respiración y hacerla más profunda, durante un minuto.

7. Escucha tu cuerpo:

El mindfulness es una práctica, y sólo cuando se interioriza la meditación como parte del día a día estará ofreciendo su verdadero rendimiento. Existen muchos modelos y ejercicios de meditación que pueden ayudar al mindfulness y están adaptados a todas las actividades que realizamos. A continuación te mostramos un ejercicio de respiración básico útil para cualquier entorno.

Ejercicio de respiración integral:
Es un ejercicio simple de iniciación. Consiste en respirar profundamente utilizando toda la capacidad torácica, desde la barriga hasta el pecho. Se debe realizar el ejercicio en series. Toma unos minutos al día para practicarlo. Es recomendable hacerlo antes de tus obligaciones diarias en el lugar y momento que te sientas con más comodidad.

  • 5 respiraciones solo con la barriga. Imagina que sale una flecha desde tu barriga hacia delante.
  • 5 respiraciones solo con las costillas. Imagina que sale una flecha en horizontal por cada lado de tu cuerpo.
  • 5 solo con el pecho. Imagina una flecha desde tu pecho hacía el cielo.
  • 25 respiraciones con toda la caja torácica.
Ofetas Zona Autónoma

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